viernes, 25 de septiembre de 2009

Letra: No Creo en el Jamás

Cantante y Autor: Juanes

Cuando la vida me da golpes
y me manda para el suelo
es cuando yo mas siento
que tengo que levantarme
que dar la cara al miedo
es una forma de vencerlo.

No voy a darme por vencido
no voy a darle mi vida al miedo
el miedo es un asesino
que mata los sentimientos
sé que no estoy solo yo sé
que Dios está aquí adentro
y necesito silencio para poder
encontrar mi propia voz y mi verdad.

Y al final de la oscuridad
no me siento solo
sé que estás conmigo.

Hoy voy a levantarme
y no pondré a resignar mi corazón
a ser lo que quise y no pude.
No lo voy a aceptar
hoy voy a buscar estar mejor
la vida tiene solución
aquí no hay nada imposible.

No creo en el jamás
no
no creo en el jamás no.

Si darse por vencido
es una forma de morir
entonces yo jamás le quiero
dar gusto a la muerte
pienso en mi familia
y el corazón late más fuerte.

Que no se puede vivir pensando
cuando se va a morir
y dicen soñar es tanto como
morir estando vivo
yo creo en el presente
y eso me aleja de la muerte.
Y necesito silencio para poder
encontrar mi propia voz y mi verdad.
Y al final de la oscuridad
no me siento solo sé que estás conmigo.
Hoy voy a levantarme
y no pondré a resignar mi corazón
a ser lo que quise y no pude.
No lo voy a aceptar
hoy voy a buscar estar mejor
la vida tiene solución a
quí no hay nada imposible.
No creo en el jamás
no creo en el jamás

Preguntas de las Canciones (24/09/09)

Iglesia Evangélica Metodista Central

Belgrano 355 – Bahía Blanca
Tel. (0291) 452-6309


PARA COMENTAR
“No creo en el Jamás” de Juanes

ü “Cuando la vida me da golpes y me manda para el suelo es cuando yo mas siento que tengo que levantarme que dar la cara al miedo es una forma de vencerlo”: ¿cómo le damos la cara al miedo? Enfrentando los golpes

ü “el miedo es un asesino que mata los sentimientos” Tiene razón Juanes con que el miedo mata los sentimientos.. ¿Cuántas veces nos pasó que no nos animamos a decir lo q sentimos sólo por miedo?

ü “sé que no estoy solo yo sé que Dios está aquí adentro” Juanes tiene en claro que sólo superamos el miedo con ayuda de Dios

ü “y necesito silencio para poder encontrar mi propia voz y mi verdad” Cuantas veces hacemos muchísimas cosas para no afrontar nuestros miedos y tapamos la verdad con ruido.

ü “no me siento solo sé que estás conmigo” Juanes sabe que Dios lo acompaña en todo momento.

ü “y no pondré a resignar mi corazón a ser lo que quise y no pude” ¿Cuántas veces nos pasa q resignamos cosas importantes?

ü “la vida tiene solución aquí no hay nada imposible. No creo en el jamás”. Lo interesante de la canción es lo positivo que es y lo sencillo que parece la solución a los miedos. Hay un proverbio chino q dice: Si algo tiene solución, para que preocuparse. Y si no la tiene para que preocuparse.

ü Otra cuando dice q darse por vencido es una forma de morir. Él primero piensa en la familia y no le da el gusto a la muerte..


BAHIA BLANCA, 24 de setiembre de 2009

PENSEMOS JUNTOS LA VIDA Programa de radio de la IGLESIA EVANGELICA METODISTA CENTRAL
Jueves de 20 a 21 Hs. en FM de la Calle - 88.1www.radioiema.blogspot.com

Editorial 19 (24/09/09)

Posta del Día.
"Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.”
Víctor Hugo, de Francia, poeta y novelista.


Reflexión
El dedo en el enchufe.

En un reciente reportaje que le hicieron al gran actor argentino Alfredo Alcón, le preguntaron sobre las obras de Shakespeare, el dramaturgo inglés.
El actor dijo que: “son como meter el dedo en el enchufe”.

“Al enfrentar esos textos se tiene la sensación de estar en un lugar más vivo que uno”, prosiguió el artista.

Es que los textos viajan en el tiempo y se hacen presentes hoy, tal vez de una forma distinta a la de ayer.

Nos ocurrió el domingo pasado en la Iglesia Metodista de la calle Belgrano al 300, aquí, en Bahía Blanca, durante el habitual culto de los domingos a las 19.

Un viajero texto de la antigüedad golpeó a las puertas de nuestras vidas y pidió entrar.

Nos dijo: “Quiero que me lean”.
Lo miramos y le contestamos “Mirá. Ya te leímos muchas veces”.

“Si, -respondió-, “pero me parece que lo hicieron con lentes de larga distancia. A ver si hoy leen con los de tipo zapatero, los de corta distancia. Aquellos que te permiten ver los detalles”.

Aceptamos el desafío.
El sabio texto comenzó a detallar problemas comunes de la vida: peleas, enemistades… hasta habló de las guerras.

“Por cierto –dijimos- sabemos de eso, estamos enterados. De ello se habla todos los días”.

“De acuerdo –dijo el texto. Pero, ¿saben cómo y por qué se originan esas cosas?”
Como nos vio cara de “¿qué es lo que estas diciendo?”, agregó: “Sí, ¿cómo se llega a las peleas, a las guerras?”.

“Ah”, -dijimos-, “siempre hay alguno o alguna que anda haciendo líos. No pueden con sus genios. Y las guerras, ya sabes: los enemigos existen”.

“Pues bien”, -continuó el texto-, “yo tengo otra opinión. Esas cosas vienen porque Uds. tiene celos, envidias, rivalidades dentro de sus corazones. Y donde están esos sentimientos, siempre aparecen las peleas y enemistades”.
Ocurrió que alguien le comentó a otro:
“¿Viste? ¿Para qué lo dejamos entrar al texto este?
¡Ahora se la agarra con nosotros!”

Así son esos textos viajeros.
Nos enfrentan con la real realidad.
Nos ponen cara a cara con algunos interrogantes que nos incomodan y con respuestas que nos cuesta encontrar.
Sabemos que esas cosas existen, pero… ¿Qué hay dentro nuestro que nos hace partícipes de esas situaciones y que nosotros mismos seamos los causantes de ellas por el estado de nuestros corazones?
Es más… ¿Qué hacemos nosotros frente a estas verdades?

El atrevido texto que este domingo osaba hablarnos de esa manera, enfrentándonos a nuestras propias miserias, estaba, está y estará a nuestra disposición cualquier día de cualquier época.
Ayer, hoy y siempre. ¿Dónde? En la Biblia.
Al final del capítulo tres, en la carta que lleva el nombre de su autor: un tal Santiago, Apóstol de Jesucristo.
Evidentemente, gracias a Dios, la mayoría teníamos puestos los lentes de corta distancia pues enseguida nos acordamos de la frase de Alcón, y frente a la contundencia del texto nos dijimos: “metimos el dedo en el enchufe”.

El texto de Santiago se fue regresando a su lugar, pero antes nos dijo: “No se engañen. No se mientan a sí mismos”.

En sus presentaciones, las murgas uruguayas tratan problemas sociales relacionados con las actitudes de los y las ciudadanas. La mayoría de ellas, carnaval tras carnaval, apelan al cambio y enfrentan a la audiencia con una sentencia fundamental.
Dicen: “Si vos no cambias, no cambia nada”.

El Apóstol Santiago y las murgas ¿qué tienen en común?
¡La frase de Alfredo Alcón: “El dedo en el enchufe”!
Las palabras electrizadas que remueven las neuronas que dormían la siesta y mudan de lugar a otras que servían como excusas.

No lo tomemos livianamente.
Lo que hago yo te afecta a vos. Lo que hacés vos, me afecta a mí.
Yo solo no lo puedo resolver. Probablemente, vos solo o sola, no encontrarás la solución.
El desafío es para cada uno de nosotros, pero no como una cuestión meramente individual. Intentemos el cambio no sólo por el bien propio sino también por el bien de todos.

Por supuesto, nosotros ofrecemos a Jesucristo.
Él provee las posibilidades del cambio.
El camino de la renovación. La oportunidad de una vida mejor.

De todas formas, creo que lo mejor es hablar en comunidad sobre todas estas cuestiones.

Por eso, desde la Iglesia Metodista de Bahía Blanca que está en Belgrano 355, te proponemos…
Pensar Juntos la Vida.

Pastor Aníbal Sicardi
Corrección Rubén Ash
24 de septiembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

Preguntas de las Canciones (17/09/09)

Iglesia Evangélica Metodista Central
Belgrano 355 – Bahía Blanca
Tel. (0291) 452-6309

PARA COMENTAR
“María y José” de Los Piojos

ü “yo ya no se lo que hacer y otro pibe va a nacer si me cierran el taller”: Todo el primer párrafo es lo que le pasa a la mayoría de los argentinos. En cualquiera de las crisis de todos los tiempos... Serían un José y María bien argentinos y de clase humilde.

ü “van llevando una ilusión como todo porvenir”: ¿Por qué será que tienen la ilusión de un buen porvenir? ¿Si en realidad van en la caja de un camión?

ü “un boliviano flasheó” No pude evitar compararlo con los pastores q ven el nacimiento del Jesús de la Biblia... Nadie políticamente importante, solo simples pastores. Y que mejor que un boliviano para la comparación... En este país q se los ignora por considerarlos inferiores.

ü "¿hijo de maría y josé? jesús lo bautizo yo” ¿Por qué el boliviano se toma esta atribución de bautizar al bebé?

ü “el nuevo mesías traerá la salvación. luchará contra el poder y toda la corrupción limpiará la iglesia como ya una vez pasó”..¿Eso significa que todo sigue igual?¿Estamos como en los tiempos de Jesús? ¿Es como la segunda venida de Cristo?

ü “las madres no queremos héroes tráiganme pa aca a mi ramón” ¿Por qué María no quiere que su hijo sea un héroe? Válgame decir que ella cree que Jesús el de la Biblia lo era..

ü “y uno es todos y todos somos uno”. ¿A qué se refieren con esta afirmación?

BAHIA BLANCA, 17 de setiembre de 2009
PENSEMOS JUNTOS LA VIDA
Programa de radio de la IGLESIA EVANGELICA METODISTA CENTRAL
Jueves de 20 a 21 Hs. en FM de la Calle - 88.1
www.radioiema.blogspot.com

Letra: María y José

María y José - Los Piojos

Las expensas no pagó
el carnicero no fió
aquel cheque rebotó
desde el cable se colgó.
Yo ya no se lo que hacer
y otro pibe va a nacer
si me cierran el taller
le dijo a maría, josé.

maría y josé... (repite 3 veces)

atraviesan el país
en la caja de un camión
van llevando una ilusión
como todo porvenir.
ojalá traiga señor un pan debajo del brazo
el camión dio un banquinazo:
¡es varón maría y josé!

maría y josé... (repite 3 veces)

en la caja del camión
un boliviano flasheó
al ver ahí al bebé
hijo de maría y josé
"¿hijo de maría y josé?
jesús lo bautizo yo
el nuevo mesías
traerá la salvación.

luchará contra el poder
y toda la corrupción
limpiará la iglesia
como ya una vez pasó..."
ahí nomás lo interrumpió
la maría en su rincón
las madres no queremos héroes
tráiganme pa aca a mi ramón.

maría y josé… (repite 4 veces)

y uno es todos
y todos somos uno...

Editorial 18 (17/09/09)

La lengua

Un escritor del siglo primero describía la lengua como “una de las partes más pequeñas de nuestro cuerpo que se jacta de grandes cosas y que es como el fuego que, pequeño, incendia grandes bosques”.

La lengua, -dice el escritor-, “contamina todo el cuerpo e inflama la rueda de la creación; puede bendecir a Dios y maldecir a la mujer y al hombre.”

Ilustra que si bien “ponemos frenos en la boca de los caballos para que nos obedezcan y que usamos un pequeño timón para dirigir los barcos, la lengua es difícil de dominar.”

El autor de estas palabras es Santiago, apóstol de Jesucristo, y se encuentran dentro de la carta que lleva su nombre, en la Biblia.

No hace faltar detallar las consecuencias del uso de la palabra para discriminar, producir divisiones familiares y sociales, y desatar guerras.

La de Santiago es una advertencia que se reitera desde la antigüedad en numerosos escritos de sabiduría, los llamados Libros Sapienciales.

La realidad de hoy es más complicada que aquella del pasado.
Somos bombardeados por los medios de comunicación que largan sus presuntas verdades sobre hechos y personajes, muchas veces con el propósito de descalificarlos.

Nosotros y nosotras las repetimos, convencidos y convencidas de que son ciertas, y así nos incorporamos casi sin percibirlo, al grupo de los que promueven la desunión, entorpecen los acuerdos, aumentan el desconcierto…

No tenemos la práctica ni el tiempo de investigar su grado de credibilidad y, al repetirlas, nos asociamos al “escuchá lo que dicen”, propio del chisme, una actitud que nos tienta con mucha facilidad.

Es que tampoco estamos acostumbrados a examinar lo que decimos ni la forma en que pronunciamos nuestras opiniones sobre los demás.

Atento a esta realidad humana, Jesús fue clarísimo al respecto. Dijo que de la boca sale lo que tenemos en el corazón. Es decir, que lo que decimos corresponde a lo que tenemos adentro, a nuestra interioridad.

Con ese dato Jesús apela a lo que debería ser un hábito constante. Mirarnos internamente. Si nuestras palabras producen división, ofenden, más que criticar al atacado deberíamos ver las causas internas de nuestro ser que nos asocian a ese andar de decires difamatorios, injustos o inapropiados.

Nuestro referente, Santiago, es sabio al respecto. En el capítulo tres de su carta apela a eso que tenemos adentro. Dice que “si tenemos celos” - recalca “amargos”- y “rivalidad en nuestros corazones” no nos debemos alegrar ni tampoco mentirnos.

Subrayamos, “no mentirnos”.

Hay que reconocer que esa tendencia está allí. Existe. Es real.
Eso no lo podemos arreglar, pero sí, reconocerla y ver como la modificamos, cambiamos o neutralizamos.

Mirar como actuamos.
Ver que estamos mucho más dispuestos para usar la palabra, especialmente de juicio, de reprimenda, que para utilizar otra capacidad fundamental del cuerpo, el oír. Aún cuando Dios ha dispuesto que tengamos una boca y dos orejas seguimos dándole prioridad al hablar que al escuchar.
El oído nos permite escuchar lo que dice el otro, la otra, cuando se nos acerca a compartir sus problemas.
Nos causa vergüenza propia recordar cuando alguien nos confesó algo muy privado, tal vez una pifiada de su vida, y nosotros, antes de ayudarlo en su problema, le enviamos la catarata de reconvenciones por sus metidas de pata.

Por eso, este sabio que fue Santiago decía que seamos “prestos para oír, tardíos para hablar”. Dispuestos para percibir aquello que el otro dice y que no está en sus palabras sino escondido en su corazón y no lo expresa porque no se atreve o porque quizás ni sabe que lo tiene allí, recubierto de represiones morales.

En esa búsqueda de andar mirando nuestro interior, se encuentra la repetida frase de la Biblia, aquella de escuchar a Dios.
“Poner el oído”, decía el profeta Isaías en el capitulo 53.
Escuchar la palabra.

Sabemos que esto también es complejo. Hay que tener cuidado en la interpretación de aquello que oímos.
Sino recordemos que hasta hubo un presidente de Estados Unidos, George Bush (hijo), quien dijo que escuchó la voz de Dios en los pasillos de la Casa Blanca diciéndole que tenía que atacar a Irak.

Todos podemos equivocarnos tanto con la lengua como con nuestras actitudes.
Reconocer el error es el primer paso para comenzar de nuevo

Es posible modificar nuestras conductas aprendidas.

Tenemos la posibilidad de encontrar otra forma de comunicarnos,
Otra manera de actuar, que vaya creando relaciones humanas dignas, donde el respeto y la comprensión sean las premisas.
Es el privilegio que tenemos en nuestro tiempo.
Es nuestra oportunidad.
La posibilidad de construir un nuevo mundo para nosotros.
Para nuestros hijos e hijas. Para nuestros nietos y nietas.

Es difícil.
¡Chocolate por la noticia!

Ya lo decía Santiago y otros antes que él y otros después que él.

Difícil pero no imposible.

Claro, aparece como imposible si lo queremos hacer solos, solas. Aislados. Creando nuestro propio convento.
Para esa tarea necesitamos un compinche,
Mejor aún, varios compinches.

Por eso es que desde la Iglesia Metodista de la calle Belgrano al 300, te proponemos asociarnos como compinches para aprender una nueva manera de conversar, de actuar.
Te invitamos a que te acerques
Para formar una “Nueva Sociedad”
Y que entre todos…
Pensemos Juntos la Vida...

Aníbal Sicardi
Corrección: Rubén Ash
17 de septiembre de 2009

jueves, 10 de septiembre de 2009

Preguntas de la Canciones (10/09/09)

Iglesia Evangélica Metodista Central
Belgrano 355 – Bahía Blanca
Tel. (0291) 452-6309


PARA COMENTAR
“SUEÑO DE VALERIANA” de Rubén Goldin


ü “No voy a morir, no voy a perder el tiempo”: Perder el tiempo ¿sería como morir?

ü “Te voy a alcanzar, es el grito de un humano en la oscuridad, la barrera es el tiempo”: ¿Qué o a quién queremos alcanzar? ¿En qué sentido el tiempo es una barrera?

ü “Mejor esconder los secretos de mi vida y dejar correr la tristeza como el agua”: ¿Nos reservamos momentos para la reflexión personal? ¿Son necesarios?

ü A veces nos sentimos tironeados entre encerrarnos (“Hay algo que dejé de hacer y aún hoy me llama”) y tener actitudes activas (“cerrar la puerta no es ninguna solución… no voy a parar”). ¿Cómo conciliamos ambas cosas?

ü ¿Es tan difícil conciliar ambas actitudes? (“Corazón rompecabezas, culpa sin razón”)

ü ¿Qué nos dice la ética protestante sobre esta “estrategia” de estar siempre llenándonos la agenda?

ü Lo interesante de la canción es que no da recetas: “centinela en pie de guerra, todo eso soy yo, un gran signo de pregunta”. ¿Será que no hay recetas para conciliar la necesidad e importancia de la reflexión personal y las demandas del mundo exterior?


BAHIA BLANCA, 10 de setiembre de 2009

PENSEMOS JUNTOS LA VIDA
Programa de radio de la
IGLESIA EVANGELICA METODISTA CENTRAL
Jueves de 20 a 21 Hs. en FM de la Calle - 88.1
www.radioiema.blogspot.com

Letra: Sueño de Valeriana

Interprete: Rubén Goldin

No voy a morir, no voy perder el tiempo
canto por vivir, viajaré al techo del mundo
te voy a alcanzar, es el grito de un humano
en la oscuridad, la barrera es el tiempo.

Yo hoy estoy acá, vos abajo, él más arriba
sin embargo voy, tan borracho de alegría
mejor esconder, los secretos de mi vida
y dejar correr la tristeza como el agua.

Hay algo que dejé de hacer y aun hoy me llama
cerrar la puerta no es ninguna solución
yo sé, no voy a parar...

Hay algo que dejé de hacer y aun hoy me llama
cerrar la puerta no es ninguna solución
yo sé, no voy a parar...

Cáliz de canción, corazón rompecabezas
culpa sin razón, mi deseo incendiario
valeriana en flor, centinela en pie de guerra
todo eso soy yo, un gran signo de pregunta.

No voy a morir, no voy perder el tiempo
canto por vivir, viajaré al techo del mundo
te voy a alcanzar, es el grito de un humano
en la oscuridad, la barrera es el tiempo.

Hay algo que dejé de hacer y aun hoy me llama
cerrar la puerta no es ninguna solución
yo sé, no voy a parar...

Hay algo que dejé de hacer y aun hoy me llama
cerrar la puerta no es ninguna solución
yo sé, no voy a parar...

Editorial 17

Posta del Día.

Busquen primeramente el Reino de Dios y su justicia,
y las demás cosas serán añadidas.

Jesús. En el evangelio de Mateo. La Biblia.


Reflexión I
La agenda.

Días atrás recordé un cuento:
La escena es la de un congestionamiento de autos en una carretera, producido por un inconveniente que impedía el avance de quienes venían de gozar el fin de semana alejados de la ciudad.

Alteradas en un principio por la inesperada situación y como la espera se hacía larga, extrañamente, al resignarse ante la demora inevitable, las personas comenzaron a comunicarse entre ellas identificándose no por sus nombres, sino por el de las distintas marcas de sus autos: Alfredo, Violeta, Ricardo, pasaron a ser Renault, Ford, Chevrolet…
Obligadamente desprendidos del apuro por llegar a sus casas y prepararse para las faenas del día siguiente,
olvidaron que tenían que ir a algún lado y comenzaron a relacionarse como verdaderos seres humanos:
Charlaban, comentaban sus cuestiones personales.
Sin prejuicios. Sin temores.
Se mostraban tal como eran, tanto ellos como ellas,
abriendo sus mentes y sus corazones.
Incluso hubo quienes se enamoraron durante ese tiempo atemporal.
Felices, vivían la vida…

Hasta que llegó el momento en que percibieron que el inconveniente vial había sido solucionado.
Inmediatamente se separaron.
Todo atisbo de humanidad fue dejado de lado.
El ritual desenfrenado del día a día tomó el control.
Cada uno en su auto, avanzó lentamente en un principio, para luego ser posesionados por la alta velocidad que les urgía la presión del que venía detrás y el incentivo de alcanzar y sobrepasar al que tenían delante.
La cacería del predecesor.

Cuenta el relato:
“No se podía hacer otra cosa que abandonarse a la marcha , adaptarse mecánicamente a la velocidad de los autos que lo rodeaban, no pensar…se corría hacia las luces que crecían poco a poco, sin que se supiera bien por qué tanto apuro…todo el mundo miraba fijamente hacia adelante, exclusivamente hacia adelante”

El cuento se llama “La autopista del Sur”.
Su autor, el argentino Julio Cortázar.
Algo que es habitual,- un obstáculo en el camino-, es utilizado por Cortázar para pintar un cuadro de la vida cotidiana:

Urgidos por la velocidad de nuestro tiempo, corremos mecánicamente en busca de algo que no sabemos bien de qué se trata, sin la decisión de pararnos para pensar.
Sólo algún percance, la muerte de un ser querido,
una enfermedad delicada, el desempleo…
hacen que pongamos el pie en el freno y recién en ese momento nos ponemos a pensar en la vida, en sus valores olvidados.

Pero mientras nada de esto ocurra, seguiremos presos de nuestras estructuras y rutinas, sin intentar una pausa o un cambio.

Hay un relato bíblico sobre este asunto.
Lo leímos el domingo en los cultos.
Está en el evangelio de Marcos, capítulo 7.
Cuenta la Biblia que
Jesús viene de unas jornadas agotadoras.
Llega a un lugar y les pide a sus acompañantes que nadie lo moleste porque quiere descansar.
Algo así como “echarse” una siestita.

Sin embargo, una mujer que tenía su hija muy enferma, viene a pedirle que la cure. Imaginemos la escena:
Alguien que tiene todo el derecho de tirarse un rato a descansar, es presionado por una persona necesitada, entre otras tantas personas con urgencias similares.

La disyuntiva es clara.
¿La agenda o la persona?
¿Su tiempo para él o el reclamo de una persona en angustia?
¿Por qué quebrar su ritmo de descanso,
que tiene bien merecido y justificado?

Jesús desarma su horario reservado para descansar y sale a ver qué pasa.
Sorpresa. La mujer que lo reclama es siriofenicia. No es judía.
Un Maestro judío, de la categoría de Jesús, no debía juntarse con personas que no eran de su raza.
Para colmo…. Mujer.
Estaba establecido que un Maestro, hombre, no debía permitir el acercamiento femenino.

No lo dice el relato, pero podemos imaginarnos que Jesús podría pensar: “¿Para que desarmé mi agenda?”
En la ruta de su vida aparece un inconveniente que lo obliga a enfrentar una situación no esperada.
No se vuelve atrás.
No huye. Se juega.
Establece la comunicación con la mujer.
Su orden de prioridades es impecable.
Su decisión no deja dudas.
Prevalece lo que es verdaderamente importante.



¿Y por casa cómo andamos?
¿Accionamos como Jesús?
Mmmmmm… difícil…
Tal vez el término agenda es muy técnico.
Su imagen nos traslada a un médico, a un abogado, o a cualquiera de los profesionales o no que fijan meticulosamente las porciones de su tiempo, organizando metódicamente hasta el placer.
Les comento que esto ocurre aún con los más famosos, incluidos aquellos que solemos colocar en el altar de los intocables.

Pensemos en nosotros y nosotras.

Cada cual tiene sus horarios establecidos.
Su rito diario absolutamente organizado.
La hora de levantarse de dormir.
El desayuno. El trabajo.
Los y las amigas habituales.
Los hijos, las hijas. Los nietos.
Las compañeras y compañeros.
El fin de semana con un presunto descanso.
La serie o la película.
El boliche o el sillón frente a la tele, que sepultan la aburrida noche del sábado y el tedioso atardecer del domingo.

No nos engañemos.
Lo que llamamos la realidad de la vida suele ser una cobertura que esconde la vida real. La que está en otro lado, a la sombra de equívocas decisiones impulsadas por el correr en busca de algo
que no sabemos bien de qué se trata.

Claro, como éste es un programa de una Iglesia, la Metodista,
Ud. ya esta atenta o atento a la pregunta sobre
“¿Y qué hacemos con Dios? ¿Qué lugar ocupa?”.
Sin embargo aunque estos son cuestionamientos válidos,
el interrogante que queremos plantearle en este caso es:
“¿Qué hacemos con nuestra vida?”


No cada día, cada semana, cada mes, cada año… sino…
¿Qué hacemos en un momento como el que describe Cortázar, cuando ocurre un inconveniente en la autopista de la vida?
¿Cómo actuamos cuando surge un imprevisto que quiebra la monotonía que apresa, que encadena?

Jesús decía que el Espíritu es como el viento.
Sopla desde distintos lugares
sin saber de dónde viene y adónde va.

¿Y si un día decidimos salir del encierro derribando las paredes y las puertas que levantamos para aislarnos,
y nos vamos al patio de la existencia humana para dejarnos llevar por el viento de la vida plena?

Es cierto, nos despeinaremos.
Algunas piedrecillas llevadas por el viento nos pegaran en la cara.
Añoraremos la calidez de la cocina. La seguridad del encierro.
Sin embargo,
pronto nos invadirá la sugerente presencia de la libertad
sobre el cuerpo,
sobre la mente,
sobre el corazón.

¿Para qué esperar la aparición de una dificultad
que pare el auto de nuestra vida
y nos haga reflexionar sobre ella?

Lo podemos hacer hoy.
Tal vez sea demasiado fuerte para hacerlo sola, solo.

Por eso desde la Iglesia Metodista de Belgrano al 300,
en Bahía Blanca,
te proponemos que...
Pensemos Juntos la Vida.

Seguí habitando miedos, planetas asesinos
refugios antiaéreoscavernas insoportables
que mientras tanto el solpor vos
afuera está esperando…
que no hay pena que valga la pena
ni vida que sea vida cuando te cuesta la vida.
Fragmento del poema " Dulce tablero de ajedrez"
Autor: Claudio Concilio

Anibal Sicardi
Corrección: Rubén Ash
10 de septiembre 2009

jueves, 3 de septiembre de 2009

Pregunta de las Canciones (03/09/09)

Iglesia Evangélica Metodista Central
Belgrano 355 – Bahía Blanca
Tel. (0291) 452-6309


“EL BAILE DE LA GAMBETA” (Bersuit Vergarabat)
PREGUNTAS Y COMENTARIOS


· ¿Qué actitud ante la vida significa “gambetear para ahuyentar la muerte”? ¿A qué tipo de muerte nos alude?

· “Porque sobran las bolas, de matarla con el pecho y no tirarla afuera” ¿también refleja la misma actitud? ¿Qué significa esto en el fútbol?

· ¿Qué significa “jugar de local en cualquier cancha”? ¿Y “vos ponés la plandha”? ¿”Voy con la fantasía a la estrategia fría”?

· Esta frase está genial: “Y si no hay copa, que haya cope para la gente, que salta sobre el dolor y nace nuevamente.”

· Habla de la muerte como una posibilidad: “si he de morir…”. Pero le pone condiciones: que no sea “como la oveja, que cuando no da más lana el amor la degüella.” ¿Qué metáfora esconde esta frase? ¿Hablará del sentido de la vida? ¿Del para qué estoy en este mundo?

· Habla poco sobre el contrincante, pero éste tendría una actitud diferente: “vos hacés la plancha”, “movela como sea”, “si te quedás.. ¿por qué no venís?”

· “Fantaseo una jugada… con la pelota encendida”, “meto un gol de corazón”, “el cuero es pura vida”, son frases que hablan de la garra, de la pasión que el protagonista pone “para cambiar de suerte”, “para ahuyentar la muerte”.

· Es notable cómo se buscan actitudes lúdicas (“vamo’ a bailar”, “gambetear”), vitales, que conllevan el juego, la alegría, que son utilizadas para contrarrestar la muerte, el dolor, la derrota. ¿Es semejante a la actitud que Jesús nos invita a tener frente a la vida?

BAHIA BLANCA, 3 de setiembre de 2009

PENSEMOS JUNTOS LA VIDA
Programa de radio de la
IGLESIA EVANGELICA METODISTA CENTRAL
FM de la Calle - 88.1www.radioiema.blogspot.com

Letra: El Baile de la Gambeta

Interprete: BERSUIT VERGARABAT (del CD “La argentinidad al palo”)

Por eso ahora vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.

Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Y por que si, porque sobran las bolas,
de matarla con el pecho
y no tirarla afuera.

Para jugar de local en cualquier cancha,
aunque pongo el corazón
y vo' ponés la plancha.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.

Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Y, porque soyde la escuela del Bocha,
voy con la fantasía a la estrategia fría.
Y, si no hay copa, que haya cope para la gente,
que salta sobre el dolor
y nace nuevamente...
¡Vamo'!...

Y si me voy,así como de repente,
es como un viaje más para el que viaja siempre.
Si he de morir, no quiero como la oveja,
que cuando no da más lana
el amo la degüella.

Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Vamo' a bailar,para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

Tomala vos, dámela a mí,
si te quedas... ¿por qué no venís?
Movela como sea,
que ya llegó la hora
del baile de la gambeta.

Para cambiar de suerte
Fantaseo una jugada
con la pelota encendida.
Lleva el alma de una queja
Y el cuero es pura vida.

Si la suerte ya está echada
(Hay que ahuyentar la muerte.)
Y es el final del partido,
(Para cambiar de suerte)

Meto un gol de corazón
(Hay que ahuyentar la muerte)
Para gritarle al olvido
(Para cambiar de suerte)

Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.
Vamo' a bailar,
para cambiar esta suerte.
Si sabemos gambetear
para ahuyentar la muerte.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Editorial 16

Posta del día.
Contra el totalitarismo del odio,
No hay más que el totalitarismo del amor
Y aquel que camina una sola legua sin amor,
Camina amortajado hacia su propio funeral”
Walt Whitman, poeta norteamericano


Reflexión.

La señora había pasado los 80. Físicamente fuerte, no había tenido mayores problemas de salud.
Aquel día, cuando comenzó con lo de “No tengo hambre” “Como este poquito y nada más”, los reclamos de los familiares no pasaron de aquello de “Comé vieja, te vas a debilitar. Hacé el esfuerzo”.

Al mes aparecieron otros síntomas que la familia no podía manejar.
Recurrieron a una pareja vecina, amigos. Ambos médicos, quienes pidieron ver los exámenes clínicos de la enferma, Doña Asunción.
Se los trajeron. Los profesionales los examinaron, auscultaron a la enferma y acordaron que había que internarla de urgencia.

El médico y la médica usaron sus influencias para que, en pocas horas, el Hospital Privado local dispusiera de una habitación y prepararan todo para operar a Doña Asunción.
Los familiares confiaban en la pareja, pero estaban alarmados por la velocidad de los acontecimientos.
“Si lo hacemos ahora, tenemos muchas probabilidades de superar este momento. Excepto que ocurra algo raro, lo aseguramos” dijeron la doctora y el doctor.

Al terminar la cirugía, los familiares recibieron el mensaje “Hay que esperar 48 horas para ver como evoluciona. La operación fue excelente, clínicamente todo en orden”

Apenas habían pasado las primeras 24 horas cuando la paciente pidió hablar con sus hijos e hijas, yernos y nueras, y si fuera posible con sus nietos y nietas mayores.
Así se hizo, con cuidado pues estaba convaleciente.
La médica y el médico siempre rondando en esas visitas, aunque intentando pasar desapercibidos, casi invisibles.

Terminadas las conversaciones de la familia,
Se veían todos contentos y contentas, menos los profesionales.
Éstos fueron francos con los familiares:
“Clínicamente todo anda bien. Físicamente está para la recuperación total, pero…”
“¿Pero qué?”, dijeron los familiares.
“Doña Asunción no quiere vivir, es decir, quiere morirse” sentenciaron los médicos amigos.

Los ojos sorprendidos e incrédulos de la familia de Doña Asunción merecieron una ampliación de la noticia que acababan de recibir:
“Suele ocurrir,-dijeron los profesionales-, que el paciente se entrega a la muerte y allí nosotros ya no podemos hacer nada”
Todos hicieron silencio.
Las caras que tenían enfrente expresaban
que no entendían bien lo que ocurría.
“Lamentablemente, es así como les decimos”, enfatizaron los diligentes profesionales, “Y nosotros no tenemos armas para luchar contra la voluntad del paciente” repitieron ambos doctores.

Ocho días después fallecía Doña Asunción…

El matrimonio de médicos que vivían casa por medio con la de la occisa, fueron escuchas impensados de las deliberaciones y peleas de los hijos, hijas, yernos, nueras y nietos mayores de Doña Asunción.
No tuvieron que hacer demasiados esfuerzos para descubrir el egoísmo familiar, ya que la fallecida dejaba una herencia económicamente interesante, pero además, percibieron que la mujer hacía tiempo que había decretado su muerte.

Su tendencia a vivir aislada se había acentuado al fallecer su esposo, quince años atrás. Atrincherada en su departamento, la única forma que tenía alguien para verla era visitándola.
Desde allí tramaba divisiones familiares, actitud que se vio favorecida cuando pasó a vivir con una de sus hijas.
Hábil, entrenada en esos turbios manejos, triunfó consiguiendo enfrentar a todos y a todas.
Su mecanismo de vida con su hija y su yerno, con los cuales vivía, mantenía su patrón de conducta: Los maltrataba y se aislaba.
Siempre rechazó el cariño sincero de muchos y muchas. Apenas guardó la relación con alguna amistad juvenil que, según les pareció al médico y a la médica, se mantenía por la paciencia de esas amistades y….gracias a que vivían lejos geográficamente.

Ahora, Doña Asunción se cansó de vivir como muerta.
Aprovechó la circunstancia para adoptar el final físico como su cubículo para siempre.
No quería vivir más su muerte en vida.
Contra eso, la medicina y los profesionales nada pueden hacer.
La decisión del corazón manda sobre el movimiento del cuerpo.

Resulta ilustrativa la actitud de Jesús con algunos enfermos que se acercaban a él para ser curados.
Les preguntaba “¿Querés ser curado?”
Uno relee esos pasajes y se dice: “Pero vamos Jesucito, si vienen a vos para que los cures”, pero claro, aquel tipo sabía bastante sobre la interioridad humana.

Hay quienes se solazan en sus enfermedades, en sus problemas.
Utilizan la lengua para decir que quieren ser sanados,
pero en el corazón no lo quieren.
Se acomodan a ese estilo de existencia inventando excusas.
Fabrican peleas familiares que los mantienen en el centro de atención y, sobre todo, los esconden de enfrentar la vida tal cual es: Amplia. Abierta. Creativa.
Hermosa para vivir.

Su actitud es un reflejo de aquella frase de Jesús:
“Tiran la perla de gran precio a los cerdos”.
La vida vivida con ropas viejas, deshilachadas, donde corre el vino agrio de la amargura.

La existencia humana pasa sus facturas.
Un día encuentran la ocasión, dicen no doy más y se dejan morir.
Es decir, le colocan el sello final a su estilo de ser muertos que aparentan vivir y que ya no tienen más hilo para seguir hilvanando sus tramas.

Como contracara de esto tenemos las palabras de Jesús cuando dice que vino para darnos vida.
Un estilo de andar que vale la pena.
Con sentido.
Apelando a lo más intimo de nuestras existencias
Abriendo los graneros donde escondemos nuestro valioso trigo
con el cual podemos amasar el pan de la vida.

La decisión para vivir es hoy.
Si no la tomamos, seamos conscientes que seguimos en la otra:
la de ser muertos en vida.
Es apretar el gatillo del revólver del cual sale la bala, lentamente,
hasta que un día la recibimos en la cabeza
para que el final físico certifique lo que ya estaba resuelto previamente:
La muerte real. La muerte espiritual. La muerte del alma.

Como sucedió con Doña Asunción
Tal vez Ud. se pregunte lo mismo que yo:
“¿Entonces ella se suicidó?”
Tal vez…o quizás no…

Interesante es pensar que puede haber
muchas respuestas a este interrogante
Como con muchos interrogantes que nos hacemos a diario
Interrogantes para compartir, conversar y reflexionar,
Esto es algo que podemos y deberíamos hacer entre todos y todas:
Reflexionar en compañía.

Desde la Iglesia Metodista de la calle Belgrano al 300,
en Bahía Blanca,
te proponemos que nos juntemos y que lo hagamos
Que…
“Pensemos juntos la vida”

Postal Final.
“El que escucha lo que enseño y hace lo que yo digo, es como una persona precavida que construyó su casa sobre piedra firme. Vino la lluvia y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Pero la casa no se cayó porque estaba construida sobre piedra firme.
Pero el que escucha lo que yo enseño y no hace lo que yo digo, es como una persona tonta que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia y el agua de los ríos subió mucho, y el viento sopló con fuerza contra la casa. Y la casa se cayó y quedó totalmente destruida.”

Jesús, al final del capítulo siete del Evangelio de Mateo, en la Biblia.

Anibal Sicardi
Correción: Rubén Ash
03 de septiembre de 2009