jueves, 10 de diciembre de 2009

Editorial 30 : (10/12/09)

Formateo de cuerpos.


Al finalizar noviembre, la muerte de Solange Magnano movilizó los medios de comunicación y la opinión pública. La modelo, de 38 años, sufrió una embolia pulmonar al efectuarse un tratamiento estético en los glúteos.

El mayor espacio informativo fue ocupado por la versión de una posible mala praxis. Detrás de ese hecho se encuentra la polémica del avance de la ciencia sobre el cuerpo humano y la legitimidad o no, de ese tipo de operaciones.

En la discusión no deben estar ausentes los beneficios que la ciencia provee a la salud de los seres humanos.

Quien más, quien menos, tenemos instalados apósitos científicos.

Usamos audífonos, implantes dentales o dentaduras postizas completas, algunos brazos artificiales que parecen propios, implementos en el corazón que alargan la vida, entre otras maravillas de la ciencia actual.

El utilizar esa tecnología para el supuesto embellecimiento del cuerpo o el ocultamiento de la edad es un tema discutible.

En el caso de Solange Magnano llama la atención la opinión generalizada de que no tenía necesidad de esa cirugía si se tiene en cuenta el modelo de belleza actual.

Era perfecta, dijo el modisto Roberto Piazza para quien trabajaba Solange. Lo mismo opinaron otros y otras.

Quedan en evidencia dos elementos motivadores de la decisión de Solange.

Uno, el ideal de belleza que se pregona: Cuerpo delgado. Firme. Rasgos eróticos de acuerdo al concepto actual.

Resalto lo de actual porque cabe mencionar que en otras épocas el ideal era el cuerpo más bien obeso.

A contra corriente de la actualidad, algunos artistas, tal el caso de Fernando Botero el gran pintor y escultor colombiano, resaltan en sus pinturas a mujeres y hombres rollizos.

El otro elemento motivador para Solange fue lo que ésta consideraba bello. Dicho de otra forma: lo que ella creía que necesitaba su cuerpo para mantenerse bella.

Ese pensamiento tiene su propia autonomía y corre en andariveles distintos a lo que piensan otros y otras. Es la idea particular de la persona. En el caso de ella ambos caminos eran uno.

Por un lado el modelo, en este caso de belleza, proclamado públicamente y adoptado como una verdad de hecho.

Por otra parte lo que la persona piensa al respecto, aunque influenciada y presionada por esa propuesta que viene envuelta en papel brillante y moño de verdad pura y terminante.

Desde allí aparece el cómo debe ser formateado el cuerpo para lograr el objetivo de la perfección. ¿De la perfección impuesta por quién? ¿Por la persona o por el modelo?

Para poder tomar una decisión personal antes deberíamos formatear el chip del pensamiento. Liberarlo de presiones.

Ese mecanismo de pensamiento y práctica, la exposición de un modelo y la presión para aparecer lo más cercano a ese modelo, es el mismo que impone ciertos estilos de vida. En la sociedad se fabrica un modelo de lo que es vivir, y todos y todas, sentimos la presión de colocarlo en práctica.

Para no entrar en demasiados detalles veámoslo en la forma de vestir, en la moda.

Veinte años atrás, a un empleado de banco, ni por asomo se le ocurría dejar de usar saco y corbata. Hoy puede presentarse sólo en camisa.

Si examinamos fotos anteriores a 1940, veremos obreros asistiendo a los pic-nics con saco, corbata y gorra. Hoy sería ridículo, impensable.

El asunto tiene perfiles peligrosos cuando se trata del estilo de vida.

Se encuentra la impuesta necesidad de tener ciertos elementos materiales para alcanzar una imagen determinada y las reglas que se nos asignan para tener un empleo y progresar laboralmente.

Prácticas éticas y de ideales que no suelen estar de acuerdo con nuestros pensamientos más profundos, pero que vamos adoptando para mantener el status y la entrada económica. Si no lo hacemos quedamos fuera del sistema… Out…

Formateamos el cuerpo y el espíritu.

Con el tiempo, percibimos que estamos enredados con los agregados a nuestra vida.

Ya no distinguimos lo que es genuinamente nuestro.

Perdimos autenticidad.

Los y las presuntas líderes políticos son un clarísimo ejemplo.

Sus vidas están tan formateadas que no sabemos quiénes son.

Lamentablemente también ocurre con algunas otras dirigencias, incluidas las religiosas.

Pero esto no es patrimonio de esta época.

Les cuento que Jesús ya se enfrentaba con este dilema. Ante los líderes religiosos, que habían formateado sus vidas de tal manera que eran lo opuesto a lo que proclamaban, les dice a sus discípulos: “Por favor, no sean como ellos”.

Cuando se le increpa porque sus amigos no aplicaban la formateada costumbre de lavarse las manos antes de comer, les dice a los críticos: “Lo que entra por la boca no es importante, lo importante es lo que sale por la boca pues es lo que está en los corazones”.

Ese es el nudo. El núcleo de la vida.

Lo que se encuentra en nuestro interior.

Pablo Neruda, el gran poeta chileno, coleccionaba caracolas, es decir, caracoles.

Tenía tal cantidad que donó nueve mil a la Universidad de Chile. Al preguntársele que es lo que más le impresionaba de las caracolas, dijo que era su estructura.

Aquello que daba a cada caracol su propia versión.

Neruda vio lo que la mayoría de nosotros no vemos.

Lo íntimo.

Lo auténtico de la caracola.

Es tiempo de que cada uno de nosotros, cada una de nosotras, nos dediquemos a mirar nuestro interior.

Nuestra íntima estructura humana.

Lo auténtico. Lo genuino.

Y luego construyamos nuestra vida a partir de ello, limitando a lo instrumental, las exigencias de la opinión pública.

Si, lo hemos dicho otras veces y Ud. lo sabe.

Esa instancia no podemos transitarla solos. Solas.

Debemos hacerlo con otros y otras.

Por eso, desde la Iglesia Metodista de la calle Belgrano al 300 le proponemos…

Pensar juntos la vida.

Pastor Aníbal Sicardi
Correcciones: Rubén Ash
Bahía Blanca 10 de diciembre de 2009.-



Letra: Sinceramente Tuyo


Interprete: Joan Manuel Serrat

No escojas solo una parte
tomame como me doy
entero y tal como soy
No vayas a equivocarte

Soy sinceramente tuyo
pero no quiero mi amor
ir por tu vida de visita
vestido para la ocasion
Preferiria con el tiempo
reconocerme sin rubor

(Estribillo)
Cuentale a tu corazon
que existe siempre una razon
escondida en cada gesto
del derechoy del reves
uno siempre es lo que es
y anda siempre con lo puesto
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahi
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningun lado

No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien
Ni que me suba a un taburete
si quieres probare a crecer

(Estribillo)
Cuentale a tu corazon
que existe siempre una razon
escondida en cada gesto
Del derecho y del reves
uno es siempre lo que es
y anda siempre con lo puesto
Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio



lunes, 7 de diciembre de 2009

Editorial 29: (04/12/09)


Somos recuperables.

Michel Clayton es el personaje principal de una buena película estadounidense cuyo

argumento trata sobre la vida de los bufetes de abogados y se sitúa en “La gran manzana”: la ciudad de Nueva York.

El director de la película, Tony Gilroy, explica que "No hay otro lugar como Nueva York que concentre tanto dinero, actividad e intensidad".

Los casos que deben resolver están relacionados con fuertes demandas económicas sobre poderosas empresas. Los asuntos son tan complicados que si los ganan reciben millones de dólares, pero si los pierden, se les producen agujeros impresionantes en sus finanzas.

Al elegir personal, deben incorporar alguien que sepa resolver con rapidez y en silencio, las incómodas situaciones en las que se meten clientes y abogados del buffete.

El que ocupe ese cargo debe ser un "arregla-tutti”, de ágiles “reflejos” para salir de complicados enredos y, sobre todo, que no tenga problemas en cuanto a la moralidad de las decisiones.

En esta ocasión el personaje es Michel Clyton, que da nombre de la película.

En el ir y venir de su historia, el “arregla tutti” se enfrenta con una crisis personal. La ambigüedad entre lo que decide y lo que verdaderamente piensa de la vida, lo carcome.

Todas las características que Clayton utilizaba para solucionar la vida de los otros –su encanto, su carisma, su autoridad – se vuelven inútiles. En palabras del director de la película: “Cuando estás perdido, ni todo el carisma del mundo te ayuda a encontrar el camino a casa”.

Clyton logra percibir quién es él.

En una difícil entrevista con otra persona, sale al encuentro del nudo de la cuestión y le aclara: “Yo no soy una persona a quien hay que matar, sino alguien a quien hay que sobornar”.

Clarito como el agua clara. Muestra el nudo GORDIANO de su vida.

Queda como Adán en el relato del Génesis.

Tal vez Ud. ya tiene en mente alguna persona que se encuentra en esa situación.

Quizás Ud. mismo esté en ella.

Hay un relato antiguo de alguien así.

En el sistema del Imperio Romano era sumamente importante tener recaudadores de impuestos en cada localidad conquistada. En su aceitada organización local, podía necesitar varias personas. Entonces se nombraba a un Jefe de Recaudación de Impuestos, digamos un Montoya de aquellos tiempos.

Uno de ellos, muy rico, entró en el círculo de esa experiencia existencial que es el preguntarse sobre sí mismo y analizar la distancia entre el ritmo de su vida y sus íntimos anhelos.

Un día se enteró que a su pueblo llegaba un caminante que hablaba muy bien y daba certeros consejos.

Se mandó hacia donde iba a estar esa persona, pero se encontró con que había mucha gente y él, medio petizón, no lo podía ver.

La solución fue subirse a un árbol

Hubo un doble juego. Él pudo ver al caminante, pero éste también lo vio a él. Inesperadamente el que iba de camino en camino, fijó sus ojos sobre el hombre de baja estatura y le dijo: “Bajáte, quiero hospedarme en tu casa”.

El Jefe de Recaudadores de Impuestos se asombró por la desfachatez del tipo, pero también por la posibilidad de conversar con ese ya conocido personaje.

El relato no cuenta sobre lo que hablaron. Sí, sobre lo que hizo el petiso.

Públicamente anunció que repartiría la mitad de su riqueza entre los pobres y que si había robado a alguien, le daría cuatro veces más esa cantidad. Algo así como una compensación por daños y perjuicios.

El pequeñín decidió actuar como un grande y le dio un viraje al rumbo de su vida

Es posible que Ud ya adivinara quienes eran los personajes de la anécdota. El petiso se llamaba Zaqueo y el otro Jesús. Lo puede leer en el evangelio de Lucas en el capítulo diecinueve.

Le reitero, no se sabe qué conversaron. Pueden aventurarse distintas interpretaciones. Las habituales a los religiosos, quienes presumen que Jesús lo levantó en peso y le pidió que cambiara de vida.

Sin embargo nada impide pensar que hablaron de bueyes perdidos y de sueños y anhelos de la existencia humana, sin referencia directa a la vida del recaudador.

Lo que se sabe es que Zaqueo quedo tan impactado por Jesús que decidió cambiar su estilo de vivir.

Similar a Clyton que se pintó con aquello de: “soy un tipo para sobornar”, Zaqueo se descubre a sí mismo, pero le imprime un giro distinto al de Clyton.

El pequeño hombre se dice: “Soy un tipo recuperable”

Porque ése es el otro paso que hay que dar luego de que reconocemos cómo somos.

Al advertir lo equivocado de nuestro camino, no se termina el partido.

Hay un tiempo de recupero, apto para hacer el gol de la vida.

Nada de quedarnos como mendigos a la vera del camino.

Afuera, con la mirada limosnera y las voces lastimeras sobre el destino del humano.

Hay que limpiar los ojos para ver más allá de lo que pintan los apocalípticos.

Tener la voz firme. La de mando sobre la vida.

El brazo levantado, en señal de victoria.

Para nosotros y nosotras es increíble el impacto que produce el encuentro con Jesús.

La habilidad que tiene para desmontar las excusas y enfrentarnos con la vida buena.

Con la riqueza de nuestro interior.

Recomendamos esa experiencia maravillosa.

También sugerimos que antes o después, compartamos ese conocernos en lo más íntimo de nuestro ser.

De esta necesidad de conversar juntos, también estamos convencidos.

Por eso, desde la Iglesia Metodista de la calle Belgrano al 300, de Bahía Blanca, te proponemos el desafío de…

“Pensar Juntos la vida”


Pastor Aníbal Sicardi

Correcciones: Rubén Ash


04 de diciembre de 2009

viernes, 4 de diciembre de 2009

Letra: Hay que empezar otra vez


Intérprete: Celia Cruz

Hay que empezar otra vez
Hay que empezar otra vez
Lo pasado ya es
Pasado
Ya lo pasao, pisao

Si lloras, si estas sufriendo por un amor que te abandono seguro que dios
Dispuso
Que para ti viene algo mejor, y el que pregona que esta vencido y que la
Vida lo trata mal. Tal vez ha entregado a medias lo grandioso de la amistad

Hay que empezar otra vez
Hay que empezar otra vez lo pasado ya es pasado
Ya lo
Pasao, pisao

La gente que siempre envidia y que critica por criticar ya s hora que se

Despierten porque muy solos se quedaran, y todo aquel que promete cosas para
Subir y para llegar no crea que engaña a nadie que en su mentira el se hundirá

Viviendo de mal humor no se llega a nada cambia la cara de amargao cambia esa cara,

No creas que con dinero puedas compra la felicidad hay gente que lo tiene
Todo y acaba solo en la soledad.

Viviendo de mal humor no se llega a nada cambia la cara de amargao cambia
Es la cara

Cambia esa cara de amargao
Cambia esa cara
Cambia esa cara para que luzcas
Cambia esa cara

Cambia esa cara de amargao

Letra: Lo pasado no perdona


Interprete: Rubén Blades

Ay ya tú ves
Como el que nada sabe
Conoce más
Que aquel que cree que sabe.
Y aunque pague
Por mi viejos errores
Aún guardo en mí
Amargos sinsabores.
No es que pretenda
Negar mi condición de ser humano
Pero tampoco hoy puedo darle la razón a mi pasado
Por ir andando, maldiciendo, tropezando
Sin ver luz en mi camino.
Cuánta tristeza es no tener
Quién sepa comprender
Cuánta maldad
Hubo conmigo.
Si el pasado no perdona
Hoy cúrate llorando (bis).
Hoy cúrate llorando
Si el llorar te lo resuelve
Si la rabia se nos pasa
Cuando el alma se conmueve.
Si el pasado no perdona
Hoy cúrate llorando (bis).
Si de día estás enredado
Y de noche con tristeza
Juego vivo en otro lado
Que el pasado no regresa.
Si el pasado no perdona
Hoy cúrate llorando (bis).
Cajeta de cigarrillos
Ansia y nudo en la garganta
Para dónde se habrá ido
Dime trago con quién anda.
Si el pasado no perdona
Hoy cúrate llorando (bis).
Es apuesta a nuestro nombre
Nos la canceló el pasado
Pierdo y pago como un hombre
Cómo duele haber fallado.
Si el pasado no perdona
Hoy cúrate llorando
Amargura suéltame
Si el pasado no perdona
Hoy cúrate llorando.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Letra: Río y Mar

Interprete: León Gieco

A veces me siento grande como el mar
a veces un corto tiempo del río que va
soy un horizonte que te da las tormentas
y a veces soy un sauce que pide al viento dejar de llorar
río y mar, tal para cual
A veces soy un milagro que empieza
a veces una esperanza que pasó
soy una puerta del alba que se cierra
y a veces soy un caminante que te ruega por entrar
río y mar, tal para cual.
A veces soy el altar de la luna
a veces arena pobre con sombras
soy un fantasma salvaje que no vuelve
y a veces soy un pájaro que por vos quiere regresar
río y mar, tal para cual
río y mar, tal para cual

Editorial 28:(26/11/09)



Asuntos menores.

Una buena película argentina es “Historias mínimas”. Ronda sobre tres personajes que deciden viajar en busca de tres objetivos distintos.

A Don Justo, 80 años, se le perdió el perro y quiere encontrarlo.

Roberto, de 40, desea establecer relaciones matrimoniales con una joven viuda, que está a bastante distancia desde donde él vive. Roberto decide llevarle una tarta de crema, encargada especialmente para la ocasión. Piensa aprovechar la sorpresa de la mujer por ese regalo y le propondrá matrimonio.

María Flores, 25 años, muy humilde, gana un concurso de televisión cuyo premio es un robot de cocina. No sabe como lo usará pero viaja para recibirlo.

Los dos varones y la mujer, que viven en distintos lugares, emprenden sus viajes usando el sistema del dedo, favorecidos por la gentileza de los camioneros quienes escuchan lo que cada uno de los tres personajes cuentan sobre sus vidas.
También entre ellos cuando se entrecruzan en los caminos de la Patagonia.

Son historias de gente no conocida por el público. No integran el espacio de los famosos que se leen, escuchan y ven habitualmente en los medios de comunicación. Son personas comunes. Por ello el director de Historias Mínimas, Carlos Sorín, le puso ese nombre.

Relatos que podríamos clasificar como de asuntos menores. La Biblia tiene algunos de ese estilo. Veamos…

Está el de Moisés:

El Faraón de Egipto decide eliminar a los niños menores de dos años.
Sus asesores le habían alertado que el crecimiento numérico de los niños varones, en el futuro podría poner en estado de rebelión al pueblo judío, que era sus esclavo.
Una madre quiere salvar a su hijo. Lo pone en una canasta y la coloca en el río.
Las aguas llevan al niño hasta los jardines del palacio del Faraón. Lo adoptan.
El pibe se convierte en un buen estadista del gobierno egipcio, pero, cuando es mayor, se pasa a las filas de los de su raza y se transforma en el líder que saca a Israel de la esclavitud de Egipto.

Otro es el que nos cuenta sobre David y Goliat:

David es un pobre tipo al lado de Goliat, a quien debe enfrentar. A todas luces va a perdedor, pero David tiene una honda, una piedra y puntería. Goliat a la lona.
Mas tarde David será un querido y gran líder de Israel.



Por último recordemos el encuentro entre Jesús y Poncio Pilatos:
Cuenta la Biblia que al disentir Jesús de los religiosos y políticos judíos de su época, éstos lo apresan y lo llevan ante Pilatos para que lo juzgue y condene.
El que nació en un pesebre es casi desconocido para el representante del Imperio romano en Jerusalén.

Según los evangelios, especialmente el de Juan, capitulo 18, Pilatos percibe que Jesús es inocente. Intenta una salida. No le funciona. Finalmente, por la presión ejercida por los demás, se encoje de hombros y decide sentenciarlo a la crucifixión, junto a otros dos verdaderos reos.

Para Pilatos, bien instruido en sus responsabilidades de representante del Imperio, el de Jesús es un caso menor. Uno entre otros. Si le salió mal su intento de hacer zafar a Jesús de una pena que no le correspondía, no puede dedicarle demasiado tiempo. Es un caso menor. Uno entre muchos otros.
Así que… ¡A la cruz!

Pocos años después, aquel asunto menor se transformó en un asunto mayor. Los y las seguidoras de Jesús crecieron tanto e influyeron de tal manera en la sociedad, que fueron catalogados de peligrosos. Desde el mismo centro imperial, Roma, se decidió reprimirlos, incluyéndolos como parte (víctimas) dentro del espectáculo del Circo Romano. Hoy se los llamarían subversivos o terroristas. Es decir, un caso mayor.
Una asunto de Seguridad de Estado.

Moisés, David, Jesús y tantos otros y otras forman parte de esas Historias Mínimas. Personas comunes. Sin importancia a la luz de la lógica de los sistemas económico-políticos de turno que, imprevistamente, son activos en las transformaciones sociales.

Historias Mínimas, como la tuya, la mía.
Dejadas al costado del camino propuesto por quienes se adueñan del poder. Los que nos usan como piezas descartables en la maquinaria de la producción que favorece a unos pocos y dejan postergados a muchos.

Asuntos menores que son asuntos de vida. Cuando sus portadores se entrecruzan y abren el corazón de unos hacia otros, los sentimientos y las ilusiones, escondidas como asuntos menores, pasan a confluir en un río que desemboca en el mar de la transformación de la vida personal y comunitaria.

Son asuntos menores que pueden pasar a asuntos mayores. Así que no es casual que nos enseñen a estar separados. Divididos. ¡Es cierto!
Pero no por nada Jesús nos propone superar las fronteras de razas, clases sociales, diferencias físicas, etc. y formar un nuevo hombre. Una nueva mujer. Una nueva sociedad. Quiere que nos unamos y nos ayudemos unos a otros.
La vida en comunidad es un caso mayor. Un asunto de estado.

Por eso, desde la Iglesia Metodista que está al 300 de la calle Belgrano de Bahía Blanca, testificamos sobre esa realidad y proponemos este desafío: que los protagonistas de Historias Mínimas, los considerados como portadores de asuntos menores,
Pensemos juntos la vida.